Valeria pone a meditar, reflexionar y reír a tijuanenses

Valeria pone a meditar, reflexionar y reír a tijuanenses

“Donde los mundos colapsan”, una historia de amor con alta dosis de erotismo

 

Raúl García Salguero, Fotos: Alfonso Lorenzana

Tijuana.-  Un sencillo escenario que se aprecia austero, escenas a media luz, y  los diálogos que inician con los actores entre las butacas, Silvia Navarro en un extremo  y Osvaldo Benavides, en otro y desde el comienzo de la puesta en escena roban cámara pero las miradas la atrapa y concentra  la actriz.

“Donde los mundos colapsan” es una historia de amor, esperanza y optimismo, los problemas de las relaciones de pareja y durante toda la obra personifican a  Valeria y Richard viven momentos que al publico llevan a la reflexión pero también al reflejo de los tan comunes enredos emocionales.

Infinidad de frases acompañadas de  la habilidad histriónica de Silvia Navarro y Osvaldo Benavides se lanzan sobre los cerca de mil asistentes de la Sala de Espectáculos del Centro Cultural Tijuana (Cecut) y hacen reír, suspirar pero sobre todo meditar cuando los tiempos muy bien medidos se entre mezclan con los diálogos, la música y los silencios.

El mundo comienza a dar vuelta, la historia inicia cuando Valeria y Richard recrean su infancia y la comedia romántica de Adrián Vázquez desde el principio deja ver que el contenido va de lo erótico a lo anecdótico aderezado con las cotidianas experiencias de dos seres que se aman.

“Cuando una relación empieza, cuando alguien se encariña cuando se cree que el amor es para siempre…. eso no lo entiendo”, expresa en una de sus intervenciones Osvaldo Benavides, recreando la vida de Richard al que interpreta desde las experiencias sexuales que experimenta a los doce años en un encuentro intimo con Valeria en el cuerpo de Silvia Navarro

Baja la música de ambiente, y Richar sigue con sus reflexiones, “Todo cambia, todo muere, el pasado ahí esta no lo podemos cambiar, el futuro viene aplastante… el tiempo no es la medida, por eso no he tenido relaciones duraderas, porque no me gusta engañar, traicionar… Yo sé que hay algo más”.

Desde que inicia la Silvia Navarro la puesta en  escena, en un extremo  y Osvaldo Benavides en otro atrapan a los asistentes con datos de  hechos históricos, catástrofes naturales y familiares que  enmarcan esta historia donde Valeria se luce cada que aparece en escena como cuando recrea una noche loca en su primer día de trabajo en un ladies bar y narra.

“Estoy en medio de la pista bailando feliz”, y con movimiento sensuales y sus tonos y expresiones de voz hace que los asistentes disfruten de un relato erótico cuando platica que Raúl, uno de los bailarines la acompaña y se pasa de la raya le toca las caderas y grita en la sala “noooooo” pero aclara que le gusta.

Después de la eufórica noche lleva a los asistentes a una escena de sentimiento de culpa de esa noche y como se retira de la pista de baile recogiendo la ropa a toda velocidad entre el dilema de quedarse a seguir o la lucha interna de ya no seguir en esa vida de claroscuros que viven en los bares y burdeles.

Sobre el trabajo que comparten, en resumen opinan  los protagonistas:

“Esta obra trata de dos seres que están conectados desde el principio de los tiempos, llegaron al mundo el mismo día, a la misma hora, parte de la misma estrella; es una divertida obra de sueños y esperanza”, señala Navarro.

 

“Es una historia de amor entrañable, el relato de estas dos personas y todo lo que tienen que pasar para encontrarse; es una historia con mucho humor y toca un tema que nos llega muy al corazón”, revela Benavides.