JUAN VILLORO PRESENTÓ SU LIBRO DE ENSAYOS LA UTILIDAD DEL DESEO

JUAN VILLORO PRESENTÓ SU LIBRO DE ENSAYOS LA UTILIDAD DEL DESEO

Contiene  16 ensayos sobre materias muy disímbolas, que van desde la literatura rusa, Dostoievski, la correspondencia de Onetti, la literatura infantil, la traducción, la literatura y la enfermedad.
El ensayista es el maestro de ceremonias que encuentra la conexión entre esta materias tan diversas”, dijo en la presentación Gaspar Orozco quien acompañó al autor
TIJUANA, B.C.- El periodista y literato Juan Villoro, presentó en la Sala Carlos Monsiváis del Centro Cultural Tijuana su libro de La utilidad del deseo, donde se ocupa como ensayista, entre otros temas, de la inagotable isla de Robinson Crusoe, la culpa en Nikolai Gogol y las cartas privadas de Onetti y Cortázar. Sesión realizada como parte del Ciclo de conferencias México a través de la cultura.
“La utilidad del deseo tiene 16 ensayos sobre materias muy disímbolas, que van desde la literatura rusa, Dostoievski, la correspondencia de Onetti, la literatura infantil, la traducción, la literatura y la enfermedad. El ensayista es el maestro de ceremonias que encuentra la conexión entre esta materias tan diversas”, dijo en la presentación Gaspar Orozco quien acompañó al autor.
Orozco ha publicado los libros de poesía Abrir Fuego y Notas del País de Z, ha traducido poemas chinos de la dinastía Tang y poetas de lengua inglesa, en 2010 co-dirigió el documental Subterráneos, realizado en Nueva York y fue director asociado del Instituto Jaime Lucero de Estudios Mexicanos de la City University of New York.
“El título proviene de los cuentos de los Hermanos Grimm, tenían el lema: Entonces cuando desear todavía era útil; el bosque es el lugar del encantamiento, los libros son una extensión de ese bosque, se habla de un mundo del pasado donde los duendes, los elfos, las hadas, todavía concedían deseos, por extensión la literatura es ese territorio, en donde el deseo puede ser cumplido”, dijo Juan Villoro al público que llenó la Sala Carlos Monsiváis.
“El ensayista tiene la labor de permitir que mensajes de una latitud se conecten con un receptor totalmente distinto, el ensayista toma las palabras de otro autor, las analiza y se las lleva al lector, hablo de Dostoievski y el simulacro de su fusilamiento que le hicieron, quizás alguien empiece así a leerlo o si ya lo había leído encuentre algo diferente”, señaló Villoro.
Villoro estableció un paralelismo: “creo que las redes sociales pertenecen más a la neurología que a la comunicación porque es tan veloz la respuesta que no razonas un like, la literatura exige otro tipo de plazos de asimilación pero al principio, es como dar un like en facebook, el ensayo es un acto de autoconocimiento, razonas tus pasiones y en esa medida las conoces de manera más concreta”.
“La gran literatura rusa, digamos Chejov, Tolstoi, Dostoievski, nos plantea las grandes disyuntivas del lector joven, hay cosas que sólo se dirimen cuando tienes la vida por delante, si vas a tener una actitud religiosa o intelectual o pragmática, tienes que decidir con cuál de los hermanos Karamazov, te identificas; todas estas preguntas están en la literatura rusa” explicó Villoro al habar de su ensayo dedicado a estos autores.
“En mi infancia me tocó escuchar a un narrador de futbol, Ángel Fernández, que contaba cada partido como una batalla sensacional, luego ibas a la cancha y no era tan divertido, pero si te llevabas el radio de transistores el futbol se volvía divertido, ahí me di cuenta de que la vida vale más si alguien más te la cuenta, sobre todo si te la cuenta bien”, refirió Villoro sobre sus inicios como escritor a pregunta expresa de un niño ahí presente.
“Cuando tenía 15 años descubrí un libro que me encantó, entre otras cosas porque trataba de un chavo que también tenía mi edad, vivía en la Ciudad de México, sus padres se estaban divorciando, y también le encantaba el rock, y conquistaba a Keta Jhonson, era De Perfil de José Agustín, lo leí y comencé a escribir, contando mi vida de forma más divertida”, dijo a Villoro a Maya de 9 años, que preguntó por su oficio de escritor.